Accidentes cerebrovasculares hemorrágicos e isquémicos

Hay dos tipos de accidentes cerebrovasculares: isquémico y hemorrágico. De todos los casos de accidente cerebrovascular, el ochenta por ciento de ellos son isquémicos. En un accidente cerebrovascular isquémico, un coágulo sanguíneo bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro. Algunos accidentes cerebrovasculares isquémicos están precedidos por síntomas similares llamados accidentes isquémicos transitorios (AIT). A veces denominados, "miniaccidentes cerebrovasculares" o "pequeños accidentes cerebrovasculares", los accidentes isquémicos transitorios (AIT) pueden ocurrir meses antes de un accidente cerebrovascular. Los síntomas duran solo unos minutos y por lo general no causan daños duraderos.

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos ocurren cuando una arteria dentro del cerebro se rompe o cuando estalla una aneurisma en la base del cerebro. Los síntomas más específicos de este tipo de accidente cerebrovascular incluyen dolores de cabeza, náuseas y vómitos, rigidez del cuello, convulsiones, cambios repentinos en el estado mental y letargo. Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos suelen tener lugar durante el día y al hacer actividad física. Normalmente, los síntomas comienzan muy de repente y evolucionan luego de varias horas.

Tratamientos para accidentes cerebrovasculares

Para un accidente cerebrovascular isquémico: si el accidente cerebrovascular se diagnostica dentro de las tres horas del inicio de los síntomas, se le puede administrar un medicamento para disolver el coágulo llamado activador de plasminógeno (t-PA), que puede aumentar las posibilidades de supervivencia y recuperación. Sin embargo, si tuvo un accidente cerebrovascular hemorrágico, el uso de t-PA podría amenazar su vida.

Si el t-PA por vía intravenosa no da resultado, se puede administrar t-PA y otros agentes para disolver coágulos directamente en el área de la obstrucción con la técnica del angiograma y con catéteres muy pequeños. Si estos medicamentos no funcionan, el coágulo puede retirarse potencialmente con instrumentos de fino agarre o el vaso sanguíneo bloqueado puede volver a abrirse con un catéter.

Para un accidente cerebrovascular hemorrágico: el tratamiento inicial en caso de un accidente cerebrovascular hemorrágico puede ser difícil. Se trata de controlar el sangrado, diminuir la presión en el cerebro y estabilizar los signos vitales, especialmente la presión sanguínea. Existen pocos medicamentos disponibles para tratar el accidente cerebrovascular hemorrágico. Por lo general, no se utiliza la cirugía para controlar el sangrado suave o moderado producido por un accidente cerebrovascular hemorrágico. Sin embargo, si ha ocurrido una gran cantidad de sangrado y la persona está empeorando rápidamente, la cirugía puede ser necesaria para eliminar la sangre que se ha acumulado dentro del cerebro y bajar la presión dentro de la cabeza.

Si el sangramiento es la causa de la ruptura de una aneurisma, el realizar o no una cirugía depende de su ubicación y las condiciones de la persona después de la misma La cirugía puede consistir en cortar el aneurisma en un procedimiento de cerebro abierto. Otra opción es la embolización para sellar el aneurisma. Es una opción menos invasiva, realizada a través de un procedimiento de angiografía cerebral, pero no es apto para todo tipo de aneurismas.